domingo, 28 de agosto de 2016

Buena suerte al dormir después de ver estas heridas hiperrealistas creadas por un artista



Marc Clancy tiene un talento que da miedo. 
Él es un artista del maquillaje de Melbourne, Australia, que tiene unas habilidades increíbles. De hecho, él ha aprendido todo lo que sabe por cuenta propia y puede crear las heridas y lesiones más horribles que vas a ver, claro, si es que te atreves.

Su trabajo que luce muy real le ha llevado a poner un mensaje en sus redes sociales indicando que los efectos son hechos solo con maquillaje y que nadie ha resultado dañado.


Por César Ruiz


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viernes, 17 de junio de 2016

Tesis doctoral sobre el Museo Olavide

El Dr. Felipe Heras Mendaza realizó la tesis doctoral sobre el Museo Olavide y ha tenido a bien hacérnosla llegar para el disfrute de todos aquellos que quieran acercarse a la figura de Olavide y a sus figuras.
Bajo el título de "Figuras e historias clínicas del Museo Olavide: Estudio dermatológico" se esconde un trabajo de incalculable valor y una joya para la historia de la dermatología española.

En el siglo XIX, tener lepra o sífilis no sólo acercaba peligrosamente a la muerte, también era una muesca en la piel que marcaba con crueldad terrible y expulsaba de la sociedad a quien la sufría. Las enfermedades dermatológicas estaban rodeadas de misterio y, en ocasiones, de carga moral. De muchos de estos males no se conocía la causa. En otros casos, no había tratamiento curativo, y el paciente internaba en dispensarios donde se le ocultaba de la mirada exterior.

El Hospital San Juan de Dios, en Madrid, era uno de estos lugares. Un centro destinado a la beneficencia, donde se juntaban leprosos, convalecientes de infecciones venéreas y afectados por extrañas erupciones o ampollas de las que poco se sabía. La ciencia, sin embargo, fue avanzado en ese siglo, arrinconando a la superstición, y surgieron figuras como la del doctor José Eugenio Olavide, que convirtió al San Juan de Dios en el primer hospital español especializado en dermatología e impulsó una extensa colección de figuras de cera -se tiene noticias de la existencia de más de mil- en la que expertos escultores fueron recreando las distintas enfermedades de la piel que la medicina de la época había catalogado. Estas figuras, que sirvieron para que los estudiantes aprendiesen a reconocer eritemas, dermatitits o rupias sifilíticas, dieron lugar al Museo Olavide, que desapareció en el siglo XX cuando el edificio fue derruido.
Las esculturas se guardaron en cajas y quedaron olvidadas hasta hace aproximadamente una década, cuando las recuperó la Asociación Española de Dermatología (AEDV) Hoy, son un testimonio histórico y científico de primer orden. Ahora, los murcianos podrán conocer sesenta de estas figuras en una exposición organizada por la sección murciana de la AEDV que abrirá sus puertas el 2 de marzo en el Archivo General.
Los visitantes podrán hacer un viaje al pasado y valorar lo mucho que se ha avanzado. «En aquella época la mortalidad era altísima, y la mayoría de tratamientos eran paliativos, no curativos; apenas se conocían las enfermedades, sólo sus síntomas», explica José Francisco Frías, jefe de servicio de Dermatología de La Arrixaca.
127 años después de la creación del Museo Olavide, el hospital murciano pone a punto un proyecto piloto de telemedicina que permitirá a los dermatólogos diagnosticar a partir de las imágenes digitales que envíen los médicos de familia de los centros de salud de su área. Pero, quién sabe, quizá dentro de otro siglo los murcianos miren con la curiosidad de un arqueólogo los avances de hoy, para entonces superados y convertidos en objeto de museo.

domingo, 14 de febrero de 2016

San Roque, las llagas y el perro.

Su onomástica es el 16 de agosto. Santo protector ante la peste y toda clase de epidemias, su intervención era solicitada por los habitantes de muchos pueblos y, ante la desaparición de las mismas reconocían la intervención del santo, por lo que se le nombraba santo patrón de la localidad. Es además protector de peregrinos, enfermeros, cirujanos , entre otros.

Aparece representado en las artes plásticas vestido de peregrino con bordón, sombrero y capa, herido en una pierna, siendo la más habitual la izquierda, y acompañado de un perro llamado Melampo o un ángel, aunque a veces son representados ambos.

No existe acuerdo entre los historiadores a la hora de señalar el año de nacimiento de San Roque. Según la tradición nació en Montpellier (Francia) hacia el año 1295, mientras que otras versiones lo trasladan al siglo XIV, entre los años 1348 y 1350.

Fue un peregrino que se desplazó a Roma. Recorrió Italia y se dedicó a curar a todos los infectados de la peste.

Su devoción se extendió muy rápidamente a partir del siglo XV. Desde Venecia se extendió el culto hacia el mundo germánico y a los Países Bajos. En 1477, con ocasión de una epidemia de peste, se fundó en Venecia una cofradía que bajo su nombre, se dedicó al hospedaje de enfermos de peste y que fue conocida como Confraternità o Scuole di San Rocco. Dicha agrupación fomentó la devoción al santo construyendo capillas y más centros de acogida por toda Italia.

Una de las iglesias más conocidas que están dedicadas a este santo está en París, muy cerca del Museo del Louvre; la hizo edificar Luis XIV en 1653. Toda Europa e inclusoAmérica Latina están sembradas de templos que le fueron dedicados.