jueves, 8 de diciembre de 2011

Historia de las heridas penetrantes de abdomen

Dr. Milton Rizzi.
A lo largo de la historia la conducta habitual frente a las heridas penetrantes de abdomen fue la de no intervenirlas quirúrgicamente y, con suerte, algunos no morían. Los antiguos hindúes, que desarrollaron una asombrosa cirugía, intentaron con éxito cerrar las vísceras abdominales extruidas con decapitadas cabezas de hormigas gigantes, en un arte que pocos cientos de años después se perdió.
Celso, el gran romano del siglo I, nos ha dejado la minuciosa descripción de un tratamiento intervencionista y poco más sucedió hasta la Edad Media, cuando Roger de Salerno comenzó a suturar vísceras sobre un trozo de madera de saúco. Ugo Borgognoni, Lanfranco y Henri de Mondeville, con atrevidas suturas, llevaron la cirugía abdominal medieval hasta el cenit hacia fines del siglo XIV.
Más allá de algunas excepciones, operar en lugar de esperar debió aguardar a las operaciones pioneras de –entre muchos– Lucien Baudens, Marion Sims, William Mac Cormac, Eugène Chauvel, Félix Léjars y de un cometa en el cielo siberiano, la cirujana y princesa rusa Vera Gedroits. La Gran Guerra terminó con las discusiones y, a partir de 1915, explorar fue la consigna en todas las heridas penetrantes de abdomen.


martes, 13 de septiembre de 2011

1598: Fallece el rey Felipe II


La muerte de Felipe II fue horrible: con gota, cubierto de llagas y de pústulas... Fue angustioso. Lo que más le hacía sufrir, más que el dolor, era la suciedad. Al estar inmóvil en la cama, tuvieron incluso que hacer un agujero rudimentario en la cama para que pudiera evacuar. Estaba en llaga viva y despedía un olor putrefacto.

El 13 de septiembre de 1598 fallecerá, víctima de la gota, Felipe II, llamado el rey prudente. Afrontó con admirable resignación sus últimos días aquejado de fuertes dolores por la supuración de sus llagas. Desde 1595 yacía postrado en un diván portátil, curioso ingenio que hoy se exhibe en El Escorial y que bien puede ser el precedente de la silla de ruedas. Anteriormente contaba con un sofá articulado pero hubo que añadirle movilidad a raíz de un incidente que por poco acaba con su vida. Un día de fuerte tormenta su estancia se inundó llegándole el agua hasta la cintura y como nadie era capaz de mover la pesada silla tuvo que aguantar allí resignado hasta que la lluvia cesó y bajó el nivel del agua. Sus facultades mentales también decaían y, aunque delegó en su hijo la firma de documentos y otras tareas burocráticas, se resistió a dejar el poder como hiciera su padre Carlos V. Al menos hasta que encontrase una solución para los Países Bajos. Creyó encontrarla separando el reino de la corona española y entregándoselo al archiduque Alberto de Austria, que casaría con su hija Isabel.

lunes, 12 de septiembre de 2011

“Los pies de Teruel”. Asistencia y tratamiento de las heridas por congelación en los hospitales navarros durante la guerra civil

P. Larraz, C. Ibarrola An. Sist. Sanit. Navar. 2005, Vol. 28, Nº 2, mayo-agosto

La atención a combatientes con lesiones por congelación sufridas durante la batalla de Teruel, desarrollada en condiciones meteorológicas extremas y temperaturas de hasta veinte grados bajo cero, supuso la etapa de mayor actividad asistencial y tasas de ocupación más altas en los hospitales militares navarros durante toda la contienda civil de 1936-1939. De noviembre de 1937 a marzo de 1938 se registraron en los establecimientos de la provincia más de 375 casos de congelación, entre los que predominaban las gangrenas secas con afectación parcial de la extremidad inferior, lo que popularmente se denominó “pies de Teruel”. Algunos facultativos, conscientes de la excepcionalidad de la casuística, registraron estadísticas, casos clínicos e impresiones personales sobre la evolución de las lesiones y la efectividad de sus tratamientos.
En ellos, emplearon fármacos, técnicas quirúrgicas y procedimientos terapéuticos novedosos en el tratamiento de esta afección y poco difundidos en el entorno médico del momento. Sin embargo, la limitación temporal del problema, los resultados poco concluyentes de los tratamientos y las opiniones controvertidas sobre su efectividad, cuestiones que se analizan en este artículo, limitaron la repercusión médica posterior de las experiencias sobre congelaciones desarrolladas durante la etapa bélica turolense.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Dr. George D. Winter

Dr. George D. Winter (1927-1981) fue el pionero de origen británico de humedad herida la curación. En 1962, mientras trabajaba en el Departamento de Biomecánica y material quirúrgico en la Universidad de Londres , Winter publicó su histórico naturaleza del papel de formación de la costra y la tasa de epitelización de las heridas superficiales en la piel del cerdo doméstico jóvenes (Naturaleza 193:293 1962) donde demostró que, contrariamente a la creencia convencional de que las heridas se debe permitir que se secan y forman costras para promover la curación, en lugar de las heridas sanaron más rápido si se mantiene húmedo. Invierno formado múltiples heridas de espesor parcial en la espalda de los cerdos, la mitad izquierda abierto a la atmósfera y medio cubierto con un polímero de película para mantenerlos hidratados. Las heridas sanaron más rápido de esta última, medida por la migración de nuevo epitelio en el lecho de la herida. Este trabajo se inició la evolución de los apósitos modernos que promueven la cicatrización de la herida húmeda.
George D. Winter fue el primer presidente de la Sociedad Europea de Biomateriales y tiene un premio anual que lleva su nombre.

sábado, 27 de agosto de 2011

Fotografías que hacen historia


Huynh Cong Ut - Napalm Strike (1972)
Kim Phuc, la niña que aparece en la fotografía con el cuerpo desnudo y quemado a causa de un bombardeo de Napalm, fue rescatada por el mismo fotógrafo que la inmortalizó. Se recuperó de sus heridas, estudió medicina y actualmente es miembro de la UNESCO y fundadora de una organización humanitaria.

sábado, 20 de agosto de 2011

América precolombina

Existen numerosos hallazgos arqueológicos que demuestran la práctica de la trepanación por todo el continente americano (incluidas las tribus indias de América del Norte). Pero el mayor desarrollo de la cirugía se alcanzó en las dos principales civilizaciones del centro-sur: Azteca e Inca. Aunque en general la concepción de la salud-enfermedad es de tipo animista o espiritual, el profundo conocimiento de hierbas y principios naturales dotó de un arsenal importante a estas culturas: Se pueden destacar el uso de la coca (erytroxilon coca), el yagé (banisteriopsis caapi), el yopo (piptadenia peregrina), el pericá (virola colophila), el tabaco (nicotiana tabacum), el yoco (paulinia yoco) o el curare y algunas daturascomo agente anestésico.
Cabe destacar el hallazgo de la primera escuela de medicina en Monte Albán, próximo a Oaxaca, datada en torno al año 250 de nuestra era, donde se han encontrado unos grabados anatómicos entre los que parece encontrase una intervención de cesárea, así como la descripción de diferentes intervenciones menores como la extracción de piezas dentarias, la reducción de fracturas o drenaje de abscesos. Existe documentado en Monte Albán hacia el siglo III de nuestra era, los primeros cráneos trepanados con signos de cicatrización.
Entre los aztecas se establece una diferencia entre el médico empírico (algo así como el “barbero” tardomedieval europeo) o Tepatl y el médico chamán (Ticitl) más versado en procedimientos mágicos. Incluso algunos sanadores se podían especializar en áreas concretas encontrándose ejemplos en el códice Magliabecchi de fisioterapeutas, comadronas o “cirujanos”, propiamente dichos. El traumatólogo, o “componedor de huesos” era conocido como Teomiquetzan, experto sobre todo en heridas y traumatismos producidos en combate