sábado, 29 de diciembre de 2012

CIRUGÍA EN MÉXICO


En el México precortesiano, el médico era llamado “shamán” y se encargaba de la atención de enfermedades y curación de heridas.
En las culturas maya y azteca se reconoció el mayor nivel de evolución en cirugía, medicina y obstetricia. “tlamautepatli-ticitl” era el médico, “texoxotla-ticitl” era el cirujano y “tamatqui-ticitl” era la partera.
El texoxotla-ticitl, con verdaderos métodos quirúrgicos, utilizaba cuchillos de obsidiana bien afi lados para tratar lesiones como abscesos, ántrax  mastitis supurada, los cuales drenaba y cubría posteriormente con apósitos. Realizaba circuncisiones y mutilaciones longitudinales del pene a candidatos que entrarían a la casa sacerdotal. Operaba el pterigión, y con espinas de maguey efectuaba sangrías y realizaba hemorroidectomías. Todos ellos lograron gran maestría para tratar fracturas, que inmovilizaban con raíces y tablas durante 20 días a manera del escayolado actual; en las fracturas que no consolidaban, legraban el
hueso y le colocaban un fragmento de ocote con mucha resina para volverlo a inmovilizar.
En las heridas con desprendimiento de nariz se suturaba con cabello, y si no resultaba, se colocaba una nariz postiza a manera de injerto. Realizaban fetotomías para extraer al producto que había muerto in utero,  salvando así la vida de la madre.
Una práctica odontológica que efectuaban con fines de rehabilitación y estética era incrustar en las piezas dentales jade y turquesa, así como oro

CIRUGÍA EN ALEJANDRÍA


Debido a la falta de conocimientos sobre anatomía, fi siología y patología en esta ciudad, no es posible llevar a cabo la cirugía como tal, pero se dan los primeros pasos.
Durante los tres siglos anteriores al nacimiento de Cristo, Alejandría se convierte en el centro universal de la cultura, y Ptolomeo Filadelfo crea una biblioteca que reúne 700 000 volúmenes.
Entre los representantes de esta época puede citarse a Herófi lo, quien realiza estudios en próstata, duodeno, hioides y ojo; Erasístrato, quien se encarga de estudiar la anatomía del sistema nervioso central; Cornelio Celso, conocido por sus libros, en los cuales relata operaciones oculares, tratamiento de verrugas, hidroceles, várices y tallas vesicales, entre otras. Debido al desarrollo de estos temas se llega a suponer que él mismo realizaba las intervenciones. Describió la tétrada de la infl amación: rubor, dolor, calor y tumor.

sábado, 4 de agosto de 2012

Amputación de Larrey


El uso de mosquetes y artillería producía heridas y lesiones complicadas. Larrey era partidario de amputar las extremidades muy dañadas, pero, a ser posible, en las cuartro horas siguientes y no en los diez o veinte días después, que era lo habitual.
La amputación temprana resultaba más sencilla, menos dolorosa, se perdía menos sangre y se infectaba menos. Utilizó el procedimiento de Le Dran, que consistía en efectuar la amputación realizando un cono de base externa y vértice interno, con el área de corte a tres niveles (piel, músculo y hueso). 
Redujo así la mortalidad que entonces era muy alta. En las heridas de la cabeza recomendaba la realización de trepanaciones si los fragmentos óseos iban más allá de la tabla interna o habían lesionado la duramadre.

En el terreno de la cirugía vascular hizo observaciones interesantes: describió la patogenia de los aneurismas luéticos y los mecanismos de hemostasia espontaneos en las lesiones arteriales. Observó que en la sección completa de un vaso, la hemostasia sucedía rápidamente por la retracción de los muñones y no por la formación de coágulos, cuando la sección era parcial. Notó la formación de circulación colateral en la rodilla en la oclusión o ligadura de la poplítea. Describió también las fístulas arteriovenosas post-traumáticas.

martes, 26 de junio de 2012

Las Margaritas: Enfermeras del partido Carlista


Autor: Manuel Solórzano Sánchez.

Las margaritas navarras no eran ajenas a los ecos pre-bélicos que se vivía en su ciudad, se sabía que la guerra se aproximaba, pero no sabían cuando. En febrero de 1936, el Secretariado Nacional de Margaritas envió desde Madrid una circular a su delegación de Navarra en la que se ordenaba la organización urgente de cursillos clandestinos de enfermeras en las localidades donde se contaran con suficiente infraestructura, es decir, un local y algún médico de confianza y afín a la organización y dispuesto a impartirlo. De este modo comenzaron en marzo los cursillos sobre nociones básicas de enfermería y primeros auxilios en al menos cuatro localidades navarras: Pamplona, Estella, Sangüesa y Artajona.

Una de las asistentes a estos cursillos nos decía: nos dieron lecciones sobre inyecciones, vendajes, curas, las principales medicinas, etc. Otras margaritas viendo como se iba complicando la situación se incorporan por propia iniciativa al cursillo de “Damas Enfermeras” que la Cruz Roja de Pamplona organizó a comienzos de 1936. “Nos preparábamos para enfermeras, cantineras, y ángeles de la caridad”, lo recordaba la activa margarita María Rosa Urraca Pastor. En diferentes Círculos Carlistas se dieron los mismos cursillos, unos más precipitados que otros. Nos decían una margarita que en su cursillo se enseñó lo indispensable para las curas de urgencia, no dio tiempo ni para darnos un título o certificado, ya que los acontecimientos se precipitaron. Otros médicos impartieron lecciones sobre vendajes y desinfección de heridas, al mismo tiempo que se adquiría un sencillo botiquín. Concluidos los apresurados cursillos, los organizadores indicaron a las margaritas asistentes que confeccionaran sus propios uniformes blancos de enfermera.

domingo, 24 de junio de 2012




CLASIFICACIÓN DE LAS HERIDAS
En 1994 Lazaurus, publicó un resumen de las determinaciones tomadas por investigadores y clínicos, donde se definieron los conceptos claves para el manejo de las heridas:
1. Herida: Toda disrupción de estructuras anatómicas y funcionales normales.
2. Herida aguda: Sigue un proceso de reparación ordenado, dentro de un tiempo adecuado y que restaura la integridad anatómica y funcional.
3. Herida crónica: No sigue un proceso de reparación ordenado o que sigue un proceso de reparación que no restaura la integridad anatómica y funcional.
4. Orden: Secuencia de eventos biológicos que ocurren en la reparación de la herida.
5. Tiempo: elemento relativo y variable entre cada paciente y entre heridas, pero en general se acepta como tiempo adecuado una herida que evoluciona hacia la curación en forma objetiva, sin importar los días o semanas que se demore.
6. Cicatrización ideal: Aquella que devuelve la integridad anatómica y funcional, sin cicatriz externa (cicatrización fetal).
7. Cicatrización aceptable: Aquella que devuelve la integridad anatómica y funcional.
8. Cicatrización mínima o inestable: Aquella que deja cicatriz, que devuelve la integridad anatómica pero con malos resultados funcionales.
9. Cicatrización ausente: Aquella que no se restaura la integridad anatómica ni funcional.

LA ENSEÑANZA DEL ARTE DE CURAR


Desde finales del s. XVI en las universidades castellanas, Salamanca, Valladolid y Alcalá de Henares, y en la Universidad de Valencia se habían establecido las primeras cátedras de cirugía, con la finalidad de formar a los cirujanos.
En ellas se podía aprender anatomía y cirugía a un elevado nivel aunque era necesario conocer el latín. Mientras que en los hospitales y con maestros cirujanos se podía aprender esta práctica en romance.
En los hospitales después de tres años como mancebo interno o externo, eran necesarios otros dos de práctica con cirujano aprobado para poder presentarse al examen de Protomedicato. La tercera forma de capacitarse era practicar con cirujano aprobado, que si era de calidad, requería que el alumno pagara las enseñanzas. En otros casos se pactaba un
contrato gremial: a cambio del trabajo que realizaba como aprendiz, sangrar venas –por ejemplo–, el maestro corría con el alojamiento, la alimentación, el vestido y la enseñanza del candidato.