domingo, 27 de febrero de 2011

Historia de la terapia Larval I

La utilización de larvas para la curación de heridas es conocida desde la antigüedad y también en los grupos étnicos actuales que viven fuera de nuestra cultura. Como ejemplo, la tribu extinta de los Ngemba o wongaibon de aborígenes australianos utilizaron este remedio durante milenios.
                 En la segunda guerra mundial, los sanitaros británicos destacados en Birmania observaron cómo los nativos hacían un uso tradicional de las larvas sobre las heridas, cubriéndolas con barro y hierbas húmedas. En el caso de los mayas, se empleaban paños que previamente se habían humedecido en sangre de animales y posteriormente puestos a secar al sol para que se poblaran de larvas. Los cirujanos que acompañaban a los ejércitos de las guerras europeas de los siglos XVI y XVII documentaron el efecto de las larvas en las heridas de los soldados caídos, siendo el más destacado el francés Ambroise Paré (1510-1590), quien dió cuenta de este efecto en la batalla de San Quintín (1557), aunque pensando que se trataba de "gusanos" y no larvas de mosca, y sin atribuirle en ningun momento las propiedades terapéuticas. Posteriormente, el cirujano general de Napoleón Bonaparte, el Barón Dominique Larrey describió como durante la campaña francesa en Siria (1829), las larvas de ciertas especies de mosca destruían únicamente el tejido muerto y propiciaban un efecto positivo en el sanado de las heridas.

martes, 22 de febrero de 2011

MARINA ABRAMOVIC

Con 30 años de brutal carrera, Abramovic sigue cavando trincheras para servir en la primera línea del arte en vivo. “Traté de no ser influenciada por nada ni por nadie. Era muy importante para mí desarrollar un medio de expresión único y propio”, explicó en entrevista exclusiva con Arte Al Límite”.
Por Juan Pablo Colin, Periodista

Brutal, desconcertante, insoportable y explosiva. Cualquiera de estos adjetivos podría describir la obra deMarina Abramovic pero ninguno se acerca lo suficiente a la experiencia de verla en vivo. Relatar cómo se ha flagelado a sí misma, congelado su cuerpo, tomado drogas, perdido la conciencia o rozado la muerte, apenas da una luz sobre la potencia del body art que la yugoslava propone y del cual es considerada uno de sus máximos exponentes.
Utilizando su propio cuerpo como medio y obra, la controvertida artista experimenta con el juego de la intervención corporal, la relación con el público y los códigos que rigen el sistema social.
“Si te instalas frente a un público en situaciones de riesgo, automáticamente concentras con tu mente y cuerpo, la existencia en el presente, aquí y ahora. Lo mismo pasa con la gente que está presenciando tu actuación”, nos señala la artista.
En efecto, muchas de sus presentaciones han sido tan desconcertantes y morbosas, que la propia audiencia ha intervenido para ponerle fin al sufrimiento carnal. La sensación de peligro, por lo tanto, es compartida.
La serie “Rythm” realizada entre 1973 y 1974 fue quizás una de las más osadas y violentas de sus exhibiciones. La número 0 consistió en la total entrega de su cuerpo al público, quien podía ordenarle qué hacer con un sinfín de objetos como tijeras, cadenas, hachas e incluso, un arma cargada. La segunda de estas muestras, tuvo como objetivo experimentar con la inconciencia y la pérdida de control. Para ello,Abramovic tomó una droga prescrita para enfermos catatónicos, la cual le provocó intensas convulsiones en el cuerpo, pero sin perder la lucidez. Diez minutos después, ingirió un remedio destinado a combatir la depresión profunda, el que la llevó a un estado de total irreflexión.
En “Rythm 5”, la artista estuvo a punto de perder la vida ahogada por la falta de oxígeno, al instalarse al centro de una estrella de cinco puntas en llamas. El fundamento, según Abramovic, se encuentra en la liberación mediante el dolor: “en cada una de las ceremonias tradicionales o rituales, la gente ha intentado traspasar el límite entre el dolor físico y la elevación de la mente, con el propósito de controlar el cuerpo y romper las cadenas del miedo”.

domingo, 20 de febrero de 2011

Roma y sus gladiadores

Galeno (129-199 d.C.), originario de Pergamo. Fue cirujano de gladiadores y adquirió cierta experiencia en el tratamiento de heridas, huesos, articulaciones y músculos. A menudo se le conoce como el padre de la medicina deportiva. Galeno, en el tratamiento de las enfermedades, prefirió dejar actuar a la naturaleza (la naturaleza se curaba a sí misma) debiendo el médico solamente ayudarla. 
Era partidario del masaje como preparación a la actividad deportiva y entre sus recomendaciones se encontraba la deambulación, los movimientos específicos y los ejercicios activos y pasivos como tratamiento de ciertas enfermedades. Galeno fue también un gran anatomista. Hizo una excelente descripción del esqueleto y de los músculos que lo mueven, en particular, de la forma en que se envían señales desde el cerebro a los músculos a través de los nervios. En lo que respecta a la patología osteoarticular, habla de la destrucción ósea, de los secuestros y de la reparación en la osteomielitis, llegando a realizar algunas resecciones en estos casos. Galeno fue el que inició el conocimiento sistemático de la anatomía humana aplicada al diagnóstico y tratamiento de las enfermedades: conoció la osteología por el estudio directo del esqueleto humano, y la estructura de las partes blandas por las disecciones de animales. En su texto "Sobre los procedimientos anatómicos" explica la forma de la mesa de disecciones y la técnica de estudio anatómico.
Un estudio de sus escritos demuestra que Galeno no tuvo experiencia en cirugía general, salvo por sus referencias a las heridas y algunas lesiones sufridas por los gladadores. Se cree que fue el primero que utilizó las palabras griegas, cifosis, lordosis y escoliosis para las deformidades descritas en los textos hipocráticos. También diseñó algunos métodos para corregir tales deformidades. El enfoque principal de Galeno, desde el punto de vista de la "medicina interna" perduró prácticamente hasta el Renacimiento. La influencia de Galeno fue decisiva en la evolución de la medicina. En anatomía sus contribuciones a la osteología y a la miología fueron definitivas a pesar de partir de observaciones de animales.

Salarios ajustados

La sociedad medieval articuló los honorarios que el cirujano debía recibir; así, se contemplaba en el Fuero de Cuenca: "El precio que debe cobrar el cirujano es: por la herida que rompiere el hueso: 20 mencales; por la herida con entrada y salida: 10 mencales; por las heridas simples que no traspasaran el miembro ni rompieran el hueso, cinco mencales".
Esta moneda, el mencal o mizcal o metical, equivalía a un peso de unos cuatro gramos y cuarto. Generalmente, el mezcal era de oro. Desconocemos la cotización del oro en aquella época, pero calculándolo a los precios actuales, los honorarios del médico que trató la fractura del
fémur hallado en Silos
se habrían elevado a unos 1.020 euros.
El Fuero de Cáceres, uno de los más curiosos para el estudio de las antiguas costumbres, establece las indemnizaciones que merecían las diferentes heridas: Por una herida "de parte a parte" puede cobrarse 6 maravedíes; por otro tipo de herida, la mitad; las heridas en la cabeza sin fractura de hueso, 5 maravedíes; y por lo que se refiere a "dientes, ó oreias, o quantos dedos perdieren", que se le den 10 maravedíes por cada uno perdido; por la mano, por el por pie, por ojo o por narices, 20 maravedis. Si la herida se había curado antes de que se hiciera el reparto del botín obtenido en la cabalgada, el herido no tenía derecho a ninguna indemnización, ya que se entendía que tal herida no había sido grave. La documentación de la época recoge el nombre de varios médicos que gozaron del favor real, indudablemente, por los buenos servicios prestados.