martes, 22 de febrero de 2011

MARINA ABRAMOVIC

Con 30 años de brutal carrera, Abramovic sigue cavando trincheras para servir en la primera línea del arte en vivo. “Traté de no ser influenciada por nada ni por nadie. Era muy importante para mí desarrollar un medio de expresión único y propio”, explicó en entrevista exclusiva con Arte Al Límite”.
Por Juan Pablo Colin, Periodista

Brutal, desconcertante, insoportable y explosiva. Cualquiera de estos adjetivos podría describir la obra deMarina Abramovic pero ninguno se acerca lo suficiente a la experiencia de verla en vivo. Relatar cómo se ha flagelado a sí misma, congelado su cuerpo, tomado drogas, perdido la conciencia o rozado la muerte, apenas da una luz sobre la potencia del body art que la yugoslava propone y del cual es considerada uno de sus máximos exponentes.
Utilizando su propio cuerpo como medio y obra, la controvertida artista experimenta con el juego de la intervención corporal, la relación con el público y los códigos que rigen el sistema social.
“Si te instalas frente a un público en situaciones de riesgo, automáticamente concentras con tu mente y cuerpo, la existencia en el presente, aquí y ahora. Lo mismo pasa con la gente que está presenciando tu actuación”, nos señala la artista.
En efecto, muchas de sus presentaciones han sido tan desconcertantes y morbosas, que la propia audiencia ha intervenido para ponerle fin al sufrimiento carnal. La sensación de peligro, por lo tanto, es compartida.
La serie “Rythm” realizada entre 1973 y 1974 fue quizás una de las más osadas y violentas de sus exhibiciones. La número 0 consistió en la total entrega de su cuerpo al público, quien podía ordenarle qué hacer con un sinfín de objetos como tijeras, cadenas, hachas e incluso, un arma cargada. La segunda de estas muestras, tuvo como objetivo experimentar con la inconciencia y la pérdida de control. Para ello,Abramovic tomó una droga prescrita para enfermos catatónicos, la cual le provocó intensas convulsiones en el cuerpo, pero sin perder la lucidez. Diez minutos después, ingirió un remedio destinado a combatir la depresión profunda, el que la llevó a un estado de total irreflexión.
En “Rythm 5”, la artista estuvo a punto de perder la vida ahogada por la falta de oxígeno, al instalarse al centro de una estrella de cinco puntas en llamas. El fundamento, según Abramovic, se encuentra en la liberación mediante el dolor: “en cada una de las ceremonias tradicionales o rituales, la gente ha intentado traspasar el límite entre el dolor físico y la elevación de la mente, con el propósito de controlar el cuerpo y romper las cadenas del miedo”.

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