martes, 26 de junio de 2012

Las Margaritas: Enfermeras del partido Carlista


Autor: Manuel Solórzano Sánchez.

Las margaritas navarras no eran ajenas a los ecos pre-bélicos que se vivía en su ciudad, se sabía que la guerra se aproximaba, pero no sabían cuando. En febrero de 1936, el Secretariado Nacional de Margaritas envió desde Madrid una circular a su delegación de Navarra en la que se ordenaba la organización urgente de cursillos clandestinos de enfermeras en las localidades donde se contaran con suficiente infraestructura, es decir, un local y algún médico de confianza y afín a la organización y dispuesto a impartirlo. De este modo comenzaron en marzo los cursillos sobre nociones básicas de enfermería y primeros auxilios en al menos cuatro localidades navarras: Pamplona, Estella, Sangüesa y Artajona.

Una de las asistentes a estos cursillos nos decía: nos dieron lecciones sobre inyecciones, vendajes, curas, las principales medicinas, etc. Otras margaritas viendo como se iba complicando la situación se incorporan por propia iniciativa al cursillo de “Damas Enfermeras” que la Cruz Roja de Pamplona organizó a comienzos de 1936. “Nos preparábamos para enfermeras, cantineras, y ángeles de la caridad”, lo recordaba la activa margarita María Rosa Urraca Pastor. En diferentes Círculos Carlistas se dieron los mismos cursillos, unos más precipitados que otros. Nos decían una margarita que en su cursillo se enseñó lo indispensable para las curas de urgencia, no dio tiempo ni para darnos un título o certificado, ya que los acontecimientos se precipitaron. Otros médicos impartieron lecciones sobre vendajes y desinfección de heridas, al mismo tiempo que se adquiría un sencillo botiquín. Concluidos los apresurados cursillos, los organizadores indicaron a las margaritas asistentes que confeccionaran sus propios uniformes blancos de enfermera.

domingo, 24 de junio de 2012




CLASIFICACIÓN DE LAS HERIDAS
En 1994 Lazaurus, publicó un resumen de las determinaciones tomadas por investigadores y clínicos, donde se definieron los conceptos claves para el manejo de las heridas:
1. Herida: Toda disrupción de estructuras anatómicas y funcionales normales.
2. Herida aguda: Sigue un proceso de reparación ordenado, dentro de un tiempo adecuado y que restaura la integridad anatómica y funcional.
3. Herida crónica: No sigue un proceso de reparación ordenado o que sigue un proceso de reparación que no restaura la integridad anatómica y funcional.
4. Orden: Secuencia de eventos biológicos que ocurren en la reparación de la herida.
5. Tiempo: elemento relativo y variable entre cada paciente y entre heridas, pero en general se acepta como tiempo adecuado una herida que evoluciona hacia la curación en forma objetiva, sin importar los días o semanas que se demore.
6. Cicatrización ideal: Aquella que devuelve la integridad anatómica y funcional, sin cicatriz externa (cicatrización fetal).
7. Cicatrización aceptable: Aquella que devuelve la integridad anatómica y funcional.
8. Cicatrización mínima o inestable: Aquella que deja cicatriz, que devuelve la integridad anatómica pero con malos resultados funcionales.
9. Cicatrización ausente: Aquella que no se restaura la integridad anatómica ni funcional.

LA ENSEÑANZA DEL ARTE DE CURAR


Desde finales del s. XVI en las universidades castellanas, Salamanca, Valladolid y Alcalá de Henares, y en la Universidad de Valencia se habían establecido las primeras cátedras de cirugía, con la finalidad de formar a los cirujanos.
En ellas se podía aprender anatomía y cirugía a un elevado nivel aunque era necesario conocer el latín. Mientras que en los hospitales y con maestros cirujanos se podía aprender esta práctica en romance.
En los hospitales después de tres años como mancebo interno o externo, eran necesarios otros dos de práctica con cirujano aprobado para poder presentarse al examen de Protomedicato. La tercera forma de capacitarse era practicar con cirujano aprobado, que si era de calidad, requería que el alumno pagara las enseñanzas. En otros casos se pactaba un
contrato gremial: a cambio del trabajo que realizaba como aprendiz, sangrar venas –por ejemplo–, el maestro corría con el alojamiento, la alimentación, el vestido y la enseñanza del candidato.